cultura


010_10bLlevo todo el fin de semana dándole vueltas al premio Nobel concedido a Obama y la polémica que se ha creado en torno a la decisión del Comité Sueco. Esta mañana he descubierto una interesante reflexión en el blog de Enrique Meneses :

Pinceladas: Mi padre y Obama

No, no se conocieron ni se conocerán, porque si viviese, mi progenitor tendría 115 años, pero sí tienen algo en común. Según mi padre, la gente es necia por dar la propina al personal el día que abandona un hotel. “Hay que darla en el momento en que tomamos posesión de nuestra habitación. Así nos aseguramos un buen servicio durante toda nuestra estancia.” El Comité del Premio Nobel de la Paz, ha aplicado el mismo criterio que mi padre a la hora de recompensar futuras actitudes del Presidente de los EE.UU. El Premio Nobel de este año es una clara invitación a promover el desarme y el entendimiento entre enemigos en zonas candentes del mundo. Una propina por adelantado.

Yo iría más allá. ¿Es una propina o una forma de presionar a Obama para que haga lo que se espera de él? ¿Le quitarán el premio si inicia una nueva guerra o si no cumple con las expectativas? De momento, parece que la estrategia da resultado y Obama ha hecho una nueva promesa, en esta ocasión a favor de los homosexuales. Quizás no haya sido tan mala idea esto del Nobel.

Viñeta: Medina (Publico)

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Video: Atlas

No es la primera vez que el progreso se lleva por delante el pasado, aunque en este caso ha sido literal. El derrumbe del Archivo Histórico de Colonia ha dejado varios desaparecidos (entre dos y cinco, según las fuentes), pero se ha llevado además varios siglos de cultura europea. Entre sus 65.000 documentos existían algunos que databan de hace más de 1.000 años, además de 104.000 mapas y planos y 50.000 carteles.

La construcción del metro por debajo del edificio es la causa más probable del derrumbamiento, aunque también se habla del mal estado de la estructura. Sea cual sea la razón, lo cierto es que incidentes como éste demuestran la poca atención que se presta a la cultura desde las instituciones públicas (quizá porque en general existe cierta apatía por todo lo que suene a culto). Se pierden documentos (como los famosos mapamundis de la Biblioteca Nacional), se abandonan instituciones y parece que sólo se promociona lo que va a dar dinero.

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