Hace unos pocos días me despedí de Bruselas. Tras casi año y medio en la llamada “capital europea”, he decidido que es un buen momento para cambiar de rumbo. Europa me sigue interesando, pero no tanto el periodismo que se hace allí que, aunque tremendamente complejo por la gran cantidad de información que se debe manejar, me resulta extremadamente frío: demasiada rueda de prensa y convencionalismos y poca interacción social.

En mi próximo destino, Camboya, espero encontrar aquello que me faltó en Bruselas y sobre todo poder gozar de la libertad que pocos periodistas tienen en Europa para seleccionar temas, dar enfoques y distribuir el trabajo. Allí llegaré el 2 de diciembre, después de haber pasado un mes en España preparando papeleos y otros asuntos varios. Durante todo este proceso habrá cambios en el blog y una probable migración a otra dirección de internet.

Lo cierto es que no puedo definir exactemente cuál será el rumbo que tomará el blog una vez que esté allí, porque aún no sé cómo me va a cambiar a mí misma esta experiencia. Pero cambie lo que cambie, espero que sea para mejor.

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