noviembre 2009


Parece mentira que después de tantos años hablando de lo mismo aún tengamos que recordar a los líderes europeos que las mujeres también existen. ¿Cómo van a concienciar a nadie de la igualdad de oportunidades si ellos mismos no lo ponen en práctica? Mañana se elegirá previsiblemente al presidente del Consejo Europeo y el alto representante de Política Exterior Europea y los nombres femeninos brillan por su ausencia en la lista de candidatos. Desde hace varias semanas, se discute también la nueva composición de la Comisión Europea y hasta el momento sólo cuatro países han propuesto a mujeres. En la comisión actual sólo ocho de los 27 comisarios son mujeres.

Las reacciones se han sucedido en las últimas dos semanas. Desde una manifestación protagonizada hoy por parlamentarias europeas, ataviadas con traje y corbata y maquilladas con falsas barbas, a la iniciativa a gender balanced commission, un sitio web abierto por dos bloggers europeos para pedir una mayor presencia de las mujeres entre las carteras de la Comisión europea.

No den un puesto a alguien que no se lo merece, pero tampoco se lo quiten sólo por ser mujer.

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202304_4704Hoy ha sido un día agridulce. Tras varios meses de negociaciones, la Comisión de Conciliación entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea ha llegado a un acuerdo sobre el paquete de telecomunicaciones. La gota dulce la pone un texto donde se contemplan más derechos de los que muchos esperábamos y que garantiza que sólo se podrá desconectar internet a un usuario “si resulta necesario y proporcionado, sólo después de un procedimiento justo e imparcial que respete el derecho del usuario a ser escuchado”.

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Hace unos pocos días me despedí de Bruselas. Tras casi año y medio en la llamada “capital europea”, he decidido que es un buen momento para cambiar de rumbo. Europa me sigue interesando, pero no tanto el periodismo que se hace allí que, aunque tremendamente complejo por la gran cantidad de información que se debe manejar, me resulta extremadamente frío: demasiada rueda de prensa y convencionalismos y poca interacción social.

En mi próximo destino, Camboya, espero encontrar aquello que me faltó en Bruselas y sobre todo poder gozar de la libertad que pocos periodistas tienen en Europa para seleccionar temas, dar enfoques y distribuir el trabajo. Allí llegaré el 2 de diciembre, después de haber pasado un mes en España preparando papeleos y otros asuntos varios. Durante todo este proceso habrá cambios en el blog y una probable migración a otra dirección de internet.

Lo cierto es que no puedo definir exactemente cuál será el rumbo que tomará el blog una vez que esté allí, porque aún no sé cómo me va a cambiar a mí misma esta experiencia. Pero cambie lo que cambie, espero que sea para mejor.