Durante siglos, numerosos Gobiernos y capas altas de la sociedad han intentado evitar el acceso de los ciudadanos a la información y la cultura para poder modelar al “populacho” a su gusto y conveniencia. Censura en medios de comunicación, represalias a intelectuales o manipulación de datos históricos y culturales, muy especialmente de los impartidos dentro de las aulas, han sido solo algunas de las practicas comunes para calmar los ánimos de la población. Tienen miedo porque las revoluciones ya les han demostrado que cuando el pueblo es guiado por ideas de libertad, tiene las de ganar.

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« Para quien tiene miedo », como dijo Sófocles, « todo son ruidos ». El nuevo ruido, al que tienen mas miedo que nunca, es Internet. Francia ha sido el primero en abrir la veda con su recién aprobada ley HADOPI 2 (lo pongo en mayúsculas porque son siglas) que permitirá la desconexión de hasta un año de la red de aquellas personas acusadas de atentar contra los derechos de autor. Pero lo peor estará por llegar si finalmente se aprueba el paquete de Telecomunicaciones que actualmente esta siendo debatido en una comisión de Conciliación entre el Consejo de la Unión Europea, es decir, los Gobiernos de los Estados Miembros, y el Parlamento Europeo.

El primer borrador permitía restricciones a la conexión a Internet de cualquier ciudadano sin necesidad ni siquiera de una orden judicial de por medio. Esta posibilidad sigue latente, si no se admite la llamada enmienda 138 del Parlamento Europeo, que pretende proteger a los ciudadanos de estos bloqueos.

Se acepte o no la enmienda, lo cierto es que si el Paquete se aprueba, los operadores de telecomunicaciones podrán establecer limitaciones o bloqueos a ciertos servicios o webs. Es decir, que nos podrán decir si debemos usar YouTube o Daily Motion, Google o Yahoo. Y probablemente nos olvidaremos de servicios gratuitos que puedan perjudicar a los proveedores, como por ejemplo Skype, o incluso de páginas que inciten a la iniciativa ciudadana.

La única solución posible para no sufrir las restricciones es que el paquete no se llegue a aprobar. Algunas asociaciones han creado cartas abiertas al Parlamento Europeo. Sin embargo, las acciones hasta ahora se han centrado en este organismo, cuando son los gobiernos nacionales y la Comisión Europea quienes  más están presionando por que no se apruebe la enmienda 138. ¿Cambio de estrategia?

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