Manifestacion_ley_abortoA menudo me parece que me falta tiempo para reflexionar, para analizar los problemas, para darme cuenta de las razones y las consecuencias de lo que pasa a mi alrededor, ya sean cuestiones políticas o personales. Ayer la manifestación en Madrid en contra de la ley del aborto (o mas bien contra el aborto, porque muchos hablaban de erradicarlo de forma general) me volvió a recordar que no soy la única. Aunque a algunos no es que les falte tiempo sino las ganas. Lo cierto es que darse un paseo informativo ayer para ver qué opinaba la gente era bastante desolador. Y no porque la gente estuviera de acuerdo o en contra, que me parece lícito en ambos casos, sino porque la mayor parte de la gente repetía como un loro el discurso PP o PSOE y sus organizaciones afines. Y para colmo, terminaban la frase con un « si es que estos socialistas no saben hacer nada » o « estos conservadores son unos retrógrados que sólo piensan en sí mismos ».

Pero esto no pasa sólo en España. Le Figaro, el principal periódico conservador en Francia, se hizo eco de la polémica, aunque con un enfoque particular. Su corresponsal viajó hasta Navarra y habló con algunas mujeres que habían tenido que irse a otra comunidad autónoma para poder abortar, ya que allí ningún medico esta dispuesto a interrumpir el embarazo. El reportaje mostraba cierta empatía hacia estas mujeres y eso fue duramente criticado por los lectores, para quienes un reportaje de semejante contenido ideológico no podía tener cabida en un periódico de derechas.

Estamos hechos a base de moldes. Las ideologías son moldes y parece que todos estamos obligados a insertarnos en una de ellas para poder ser calificados socialmente. Lo peor es que se trata de moldes con paredes rígidas que no se pueden traspasar y el osado que lo haga será castigado por los de su mismo molde (e incluso por los de los otros moldes, por intentan invadir su espacio). Seguimos defendiendo ideas concebidas hace siglos y que ya no tienen sentido en la época actual sólo porque están dentro de nuestro molde. Y eso debería hacernos pensar si no es momento de romper la puñetera pared.

Foto: El Pais

Anuncios