Dentro de tres días se cumplirá un año desde que llegué a Bruselas. Un año que ha sido muy intenso, con muchas cosas buenas pero también con muchas cosas malas. Pero todo tiene su recompensa. Llega agosto y Bruselas se vacía. La Comisión cierra se va de vacaciones, el Parlamento no celebra más sesiones y yo también echo el cierre durante unas semanas. Hasta septiembre.

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