altiero_spinelliFrancamente, si la Unión Europea no comunica no es porque no lo intente. Durante los últimos 12 meses hemos visto aflorar diferentes proyectos comunicativos con el objetivo de que la gente hable sobre Europa y comprenda para qué sirve. Vista la poca efusión demostrada por la mayoría de los países a la hora de votar, no parecen haber tenido demasiado éxito.

Primero llegó la televisión del Parlamento Europeo, el europarltv, una herramienta que ha mejorado notablemente en los últimos meses y que cada vez se hace menos pesada.  El Parlamento también comenzó una acertada (y barata) política comunicativa en las últimas elecciones: lanzarse a la red. Ahora el Parlamento Europeo está presente en Twitter, Facebook y Myspace, aunque probablemente no ha recogido demasiados frutos en las últimas elecciones porque la avalancha llegó más bien tarde.

Otra de las herramientas interesantes que han nacido en los últimos meses es presseurop.eu, una selección de artículos publicados sobre Europa disponibles en varios idiomas. Y no hay que olvidar el EUcalendar, calendario de las actividades de la Unión Europea, que tantas veces salva la vida a los periodistas. El último proyecto se lanzó ayer, la televisión del Consejo de la Unión Europea, que ha tenido su gran puesta de largo hoy, con el Consejo de Jefes de Estado celebrado en Bruselas. Veremos cómo evoluciona esta herramienta, principalmente dirigida a periodistas, durante los próximos meses y si se demuestra su utilidad, aunque no parece tener mucho sentido separar las televisiones por instituciones y duplicar además el trabajo que realiza EBU (proveedora oficial de imágenes de la Unión Europea y que ya ponía a disposición de los periodistas gran cantidad de material audiovisual, incluyendo el del Consejo).

En total, todas esta iniciativas comunicativas, y muchas otras (no hay que olvidar que hay una comisaria dedicada exclusivamente a Relaciones Institucionales y Comunicación), cuestan a la Unión Europea unos 2.300 millones de euros, según el think-tank ‘Open Europe’ . La verdad es que cuánto se gasten es lo que menos importa, sobre todo en una Unión donde los países ni siquiera gastan gran parte de los presupuestos asignados, sino la eficacia de ese dinero. Aunque probablemente, más que a  intentar “educar” a los ciudadanos sobre lo que es la Unión Europea, deberían “educar” a los políticos para que sepan transmitir Europa, porque generalmente son los líderes locales los que más daño hacen a la imagen de la Unión. Quizá un par de tirones de orejas les serían más eficaces.

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