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Foto: AP

Durante estos días, por muchas cosas interesantes que puedan pasar en Europa, es difícil no hablar de Irán. Las portadas de los periódicos están inundadas de fotos de las revueltas y en las redes sociales Irán es la palabra que probablemente más se ha repetido durante los últimos días. Algunos hablan de represión, de dictadura, de fraude, otros son más positivos y recalcan más bien la posibilidad que hay en las revueltas de una apertura democrática. Justo después leo, en Le Monde, que si hay algo que precisamente ha diferenciado Irán de otros regímenes cercanos son sus componentes semi-democráticos (la palabra chirría) con unas elecciones medio-libres (chirría de nuevo).

Tras varios días leyendo noticias, tweets y posts de facebook sobre la revolución en Irán solo me queda clara una cosa: a mí me falta la clave. Aun no he conseguido leer ningún análisis que de verdad me haga comprender la complejidad de Irán y cuáles son las posibles consecuencias futuras de que la llamada revolución verde triunfe o de que se apague por el camino (Si alguien tiene alguna sugerencia, se lo agradezco). ¿Qué posibilidades existen de que la revolución lleve realmente a una apertura democrática? En caso de que así sea, ¿volverá a fracasar? ¿Cuál debe ser el papel de la comunidad internacional en el conflicto? Yo para todo esto y mucho mas no tengo respuesta.

Las redes sociales han demostrado una gran rapidez y fuerza para apoyar acontecimientos en todo el mundo, pero 140 caracteres no pueden contener un análisis profundo, lo que requiere mucho más espacio y mucho más tiempo de elaboración. Parece que estamos más preocupados por que todos nuestros avatares sean verdes que por profundizar en lo que pasa. Y no digo que Twitter sea negativo, al contrario, pero Twitter o las noticias de pequeño formato que, cada vez más, intentan imitar este modelo no bastan por si mismas. Y yo, no me quiero quedar sin saber lo que pasa en el caracter 141.

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