lemonde_22avrilLe Monde, a pesar de su renombre internacional, nunca fue uno de mis periódicos favoritos. No voy a negar su calidad informativa, pero lo encontraba, cuando vivía en Francia, un poco soso comparado a otros periódicos más “incendiarios” como Libé o incluso Le Figaro. Quizá  lo miraba con malos ojos de forma injustificada.

Últimamente he recuperado mi relación con Le Monde. Y he descubierto con satisfacción un diario, que más allá de su calidad informativa, tiene una gran calidad analítica. Mi relación volvió cuando una mañana descubrí con asombro que las dos noticias principales de portada estaban tituladas con sendas preguntas. A ambos titulares, les seguían, en el interior, dos estupendos reportajes sobre la situación de la universidad (que se ha pasado la mitad del curso en huelga) y sobre la piratería en internet.  Poco después abro un periódico español (no voy a citar cuál) y se me amarga el café cuando veo que han “cascado” una rueda de prensa tal cual, sin ni siquiera llamar a otra fuente.

Y no digo que la culpa sea de los periodistas, porque yo también he estado en una redacción en la que la premura o directamente mis jefes me han impedido realizar ese mayor análisis. La culpa es de un modelo de periodismo en el que se piensa que ser objetivo es no preguntarse por nada. Pero un producto que sólo ofrece ruedas de prensa mecanografiadas no interesa a nadie. Y así se ha demostrado en los últimos datos del EGM en los que se pone de manifiesto que el diario nacional que más aumenta su tirada es Público, precisamente aquél que más se acerca al modelo de análisis.

El periodismo de declaración tiene los días contados en la prensa escrita y el director que piense lo contrario probablemente verá cómo su periódico se hunde. Quizá me equivoque, pero las cifras demuestran que al lector lo que ha dicho Rajoy o Zapatero le interesa poco. Le interesan los hechos reales y no las palabras. Así que, por favor, no vuelvan a amargarme otro café.

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