greve-franceSi un día me levantara y alguien me dijera,

Laura, los precios han bajado, hoy tu dinero vale más,

yo diría,

¡Genial!

Sin embargo, en los últimos días los medios han alimentado el fantasma de la deflación. ¿Por qué es tan negativa? Hace unos meses, durante un curso que realicé sobre Comercio Internacional, tuve que defender en un debate por qué la inflación es positiva para una economía (mientras no supere cierto nivel, claro). Una compañera mía defendía la postura contraria. He de reconocer que ella estaba en desventaja, aunque la verdad es que cuando comencé el trabajo pensé que era yo la que estaba en una mala posición. No voy a enumerar todas las bondades de que haya una inflación controlada (porque me estoy aburriendo de sólo pensarlo), simplemente quería confesar que yo también caí en las “engañosas apariencias” de la macroeconomía y de otros muchos aspectos de la vida (casi todos) que son mucho más complejos de lo que los pintan.

Hace un par de horas, comentaba la huelga de los últimos días en Francia. Miles de trabajadores salen a la calle para protestar porque hay crisis. Me hubiera encantado estar allí y preguntarles qué piensan que pueden solucionar paralizando medio país. Me imagino su respuesta:

Super Sarko tiene la culpa de todo

¿La culpa de qué?

Pues de todo!!!

Lo que quiero decir es que muchas veces juzgamos las cosas muy a la ligera, sin pararnos a pensar si son realmente como nos dicen que son y si los culpables son los que todos señalan. Y, por desgracia, los medios españoles (en general, hay algunas excepciones) no son grandes especialistas en hacer análisis que vayan más allá de lo que quieren oír sus propietarios, quienes a su vez se piensan que es eso lo que también quiere oír “su público”: crisis, crisis, crisis, catástrofe, castástrofe catástrofe. No sé si ese público quiere versiones catastrofistas del mundo, pero sí tengo claro que, por desgracia, no se muestra muy interesado por los análisis sesudos.

Así que me temo que la mayoría de la gente seguirá yendo a huelgas sin saber muy bien por qué va. Y seguirá votando sin saber muy bien a quién vota y un largo etcétera que me está poniendo triste. En fin, habrá que vivir con ello.

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