Cada vez me sorprende más Bélgica. Cuanto más tiempo BELGIUM-POLICITS-GOVERNMENT-LETERMEpaso aquí más me digo que esas crisis de modelo de Estado de la que tanto se habla en España es poco menos que una pequeña herida en comparación a lo que se vive aquí. Es la cuarta vez que Yves Leterme  y todo su gabinete renuncian al gobierno, en un contexto de quiebra de la mayor entidad financiera del país, Fortis, salpimentado con el todavía latente espíritu separatista de los flamencos. Casi nada.

Pero lo mejor de todo es que los belgas se lo toman con mucha tranquilidad. “Nosotros no necesitamos un gobierno, ya estuvimos seis meses sin él y no nos fue mal”, me decía mi compañero de piso cuando comentábamos la noticia frente a un café matutino. Y es que ellos son así, tranquilos. Tan tranquilos que tienen la capacidad de ponerme muy nerviosa, aunque en este asunto me produzcan verdadera envidia ver cómo no se escuchan frases catastrofistas.

Hasta el Rey Alberto II se lo toma con calma. Lleva ya dos días decidiendo si acepta la renuncia o no y todo parece indicar que aún le quedan unos cuantos más. Es obvio que una decisión delicada, ¡pero es que es la cuarta vez que se enfrenta a ella! Ven, ya salió mi intranquilidad. En fin, probablemente nunca llegue a comprender del todo la complicada política belga, ni por qué un día renuncian y a los tres meses vuelven, pero al menos espero que me puedan infundir algo de su espíritu tranquilo.

Ssssssshhhh, tranquilos… todos tranquilos.

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