Antes que nada mira fijamente los ojos de esta mujer, su expresión triste, aunque politkovskaya_anna1serena al mismo tiempo. Quizá su rostro no te diga nada, pero su historia seguramente sí. Anna murió, como otros tantos, por decir la verdad, por no achantarse ante las amenazas de los que ejercen su poder con el terror. Ella se enfrentó a ellos con esa serenidad de su mirada y ellos tuvieron miedo.

Ayer mantuve una conversación con un amigo, alguien totalmente ajeno a la profesión periodística, sobre la labor que desempeñamos los medios. Él, como otros tantos, me recriminaba que habláramos de cosas sin ser especialistas o que buscáramos el morbo incluso en temas especialmente delicados. No voy a iniciar una disertación sobre las bondades del periodismo. Sólo voy a decir una palabra ….

Anna

Y como Anna, podría pronunciar otros tantos nombres de periodistas que cada día se juegan el tipo (o simplemente el tener una vida normal debido al exceso de trabajo) y que no reciben ni un mínimo reconocimiento. Quizá lo que voy a decir sea egocéntrico, pero los periodistas sostenemos en buena medida las democracias y no recibimos ni siquiera una palmadita en la espalda por ello. En cambio, en el mejor de los casos recibimos indiferencia, en el peor, insultos o la muerte.

Aún recuerdo el horror que sentía mi madre cuando yo le decía, con once años, que quería ser corresponsal de guerra. Ella, mucho más sabia que yo por la experiencia que te da los años, ya sabía que lo peligroso no era la guerra en sí, sino el ir allí a buscar lo que nadie quiere que se cuente. Con el tiempo, te das cuenta de que ese riesgo está por todos lados y que todo el mundo intenta callarte la boca, aunque sea con medios más “diplomáticos”. Yo lo he sufrido y he tenido que tragar y probablemente me tocará volver a callarme. Pero ahora, cada vez que alguien intenta callarme la boca pienso en ella y busco una manera de “vengarme” y poder contarlo. Este blog es una de mis venganzas. Así que cuando alguien intente callaros la boca, decid esta palabra…

Anna

Y buscad una venganza.

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