Parece mentira que después de tantos años hablando de lo mismo aún tengamos que recordar a los líderes europeos que las mujeres también existen. ¿Cómo van a concienciar a nadie de la igualdad de oportunidades si ellos mismos no lo ponen en práctica? Mañana se elegirá previsiblemente al presidente del Consejo Europeo y el alto representante de Política Exterior Europea y los nombres femeninos brillan por su ausencia en la lista de candidatos. Desde hace varias semanas, se discute también la nueva composición de la Comisión Europea y hasta el momento sólo cuatro países han propuesto a mujeres. En la comisión actual sólo ocho de los 27 comisarios son mujeres.
Las reacciones se han sucedido en las últimas dos semanas. Desde una manifestación protagonizada hoy por parlamentarias europeas, ataviadas con traje y corbata y maquilladas con falsas barbas, a la iniciativa a gender balanced commission, un sitio web abierto por dos bloggers europeos para pedir una mayor presencia de las mujeres entre las carteras de la Comisión europea.
No den un puesto a alguien que no se lo merece, pero tampoco se lo quiten sólo por ser mujer.
Hoy ha sido un día agridulce. Tras varios meses de negociaciones, la Comisión de Conciliación entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea ha llegado a un acuerdo sobre el paquete de telecomunicaciones. La gota dulce la pone un texto donde se contemplan más derechos de los que muchos esperábamos y que garantiza que sólo se podrá desconectar internet a un usuario “si resulta necesario y proporcionado, sólo después de un procedimiento justo e imparcial que respete el derecho del usuario a ser escuchado”.


A menudo me parece que me falta tiempo para reflexionar, para analizar los problemas, para darme cuenta de las razones y las consecuencias de lo que pasa a mi alrededor, ya sean cuestiones políticas o personales. Ayer la manifestación en Madrid en contra de la ley del aborto (o mas bien contra el aborto, porque muchos hablaban de erradicarlo de forma general) me volvió a recordar que no soy la única. Aunque a algunos no es que les falte tiempo sino las ganas. Lo cierto es que darse un paseo informativo ayer para ver qué opinaba la gente era bastante desolador. Y no porque la gente estuviera de acuerdo o en contra, que me parece lícito en ambos casos, sino porque la mayor parte de la gente repetía como un loro el discurso PP o PSOE y sus organizaciones afines. Y para colmo, terminaban la frase con un « si es que estos socialistas no saben hacer nada » o « estos conservadores son unos retrógrados que sólo piensan en sí mismos ».
Llevo todo el fin de semana dándole vueltas al premio Nobel concedido a Obama y la polémica que se ha creado en torno a la decisión del Comité Sueco. Esta mañana he descubierto una interesante reflexión en el blog de Enrique Meneses :
Las últimas convocatorias electorales, excepto las alemanas, han dado un respiro a los socialistas. José Sócrates ha revalidado su puesto como primer ministro de Portugal, Papandreu se ha hecho con la dirección del gobierno griego y en Noruega (país que no forma parte de la Unión Europea) los laboristas han conseguido un nuevo mandato. Varios años se lleva hablando sobre la crisis del socialismo, sobre la necesidad de nuevos líderes y de nuevas ideas. ¿Y entonces por qué este respiro? ¿Y entonces por qué las posiciones más liberales, mucho más resistentes al cambio y acusadas por muchos como causantes de la crisis, ganan elecciones con mayor facilidad? Simplemente porque la gente no sabe de qué les estamos hablando.